¿HA CAMBIADO LA PANDEMIA NUESTRA FORMA DE COLABORAR?


Rocío González
SOCIA

El estudio titulado: “COLLABORATING DURING CORONAVIRUS:THE IMPACT OF COVID-19 ON THE NATURE OF WORK” desarrollado por Evan De Filippis Stephen y su equipo de investigadores de la universidad de Oxford, concluye que la pandemia del Corona virus y el encierro al que nos hemos visto sometidos ha cambiado radicalmente nuestra forma de trabajar, ha llegado una era de mayor flexibilidad en los horarios de trabajo en la que ya no estamos sentados en un despacho sino en la cocina o en la mesa del salón pero que trae de la mano más reuniones, más correos electrónicos y un horario más alargado de trabajo.

Mientras millones de empleados se han trasladado a sus domicilios a trabajar, los expertos ya están promocionando la muerte de la oficina, una nueva era de horarios flexibles y éxodos masivos de las ciudades. Con el tiempo veremos si estas predicciones resultan ciertas, pero es un hecho que nuestra forma de trabajar y de relacionarnos con nuestros compañeros de trabajo ha cambiado.

«podemos ver claramente cómo durante el confinamiento se han hecho más reuniones, pero más cortas y el número de asistentes es significativamente más alto que antes del confinamiento»

El estudio, muy interesante y que recomendamos su lectura al completo, explora el impacto de COVID-19 en los patrones de comunicación digital de los empleados analizando el comportamiento durante el confinamiento en 16 grandes áreas metropolitanas de América del Norte, Europa y Oriente Medio. Resume datos anonimizados adquiridos a un proveedor de tecnología que contenía información de 3.143.270 usuarios y 21.478 empresas no identificadas. Los metadatos utilizados para los análisis proporcionan información sobre el correo electrónico y la frecuencia de las reuniones, así como otros aspectos destacados de las comunicaciones digitales y las interacciones, como el tamaño y la duración de las reuniones, el número de destinatarios de correo electrónico y el tiempo de envío de correos electrónicos, entre otras dimensiones.

Comparando los niveles pre- pandémicos con los niveles durante la pandemia encuentra un 12.9% de aumento en el número de reuniones por persona y un 13.5% en el número de asistentes por reunión, pero detecta una disminución en un 20.1% de la duración media de las reuniones. Colectivamente, el efecto neto es que las personas pasan un 11.5 % menos tiempo en reuniones por día en el período posterior al confinamiento.

Otra conclusión muy interesante es que se han detectado aumentos significativos y duraderos en la longitud de la jornada laboral promedio (+8,2 %) si bien hay diferencias de comportamiento entre cada país y esto está relacionado seguramente con la cultura y la forma de relacionarse de cada área, más adelante veremos cómo de diferente puede llegar a ser nuestro país comparando los comportamientos observados en Madrid frente a las otras grandes áreas metropolitanas.

en principio se puede concluir que la situación en términos laborales es comparable, por eso nos resulta tan interesante, al desagregar los resultados y verlos a nivel Área Metropolitana,  las diferencias que vemos entre España (Madrid en este caso) y los otros países que nos hace plantearnos si efectivamente la frase de “Spain is different” casi tiene base científica aunque en este casi creemos que nosotros como trabajadores no salimos bien parados.

Entrando en detalles podemos decir que uno de los principales objetos de investigación son las medidas medias de los patrones de comunicación digital construidos a partir de metadatos de colaboración, agregados a nivel Área metropolitana-día. Se ha utilizado para el estudio un modelo de regresión lineal que analiza los eventos y examina cómo varían estas medidas antes y después de los confinamientos impuestos por los gobiernos y para ello, se han agrupado las medidas de comunicación digital en dos categorías de interés: reuniones y actividad de correo electrónico.

Figura 1

En la figura 1 vemos de forma agregada a todos los países el comportamiento antes y durante el confinamiento de las variables “duración de las reuniones”, “número de reuniones” y “número de asistentes a la reunión” y podemos ver claramente cómo durante el confinamiento se han hecho más reuniones, pero más cortas y el número de asistentes es significativamente más alto que antes del confinamiento, la accesibilidad a las reuniones online y la brevedad de las mismas se traduce en eficiencia.

Figura 2

La figura 2 nos muestra que se han enviado más emails internos durante las cuatro primeras semanas del confinamiento, aparentemente menos emails externos, el número de personas que reciben el email se incrementa al inicio del confinamiento, pero se estabiliza en niveles ligeramente más altos que antes del confinamiento con el paso del tiempo y lo que si se ve claro es la distribución de forma diferente de las horas de envío de los emails. El último de los gráficos está diciéndonos que especialmente durante las primeras semanas del confinamiento, hasta que los empleados consiguieran estabilizar el balance entre familia encerrada en casa y trabajo, se alarga la jornada de trabajo y se envían muchas comunicaciones fuera de las horas normales.

Esta información está agregada para todos los países, aparecen grandes diferencias cuando vemos esto mismo separado por áreas metropolitanas.

Figura 3

En la figura 3 vemos cómo Madrid es la ciudad que más frecuentemente envía emails fuera de horas de trabajo después del confinamiento.

¿Nos cuesta más conciliar en España?

¿Nos cuesta más conciliar en España?

Figura 4

La figura 4 nos muestra como en Madrid no hay grandes diferencias entre el número de asistentes a las reuniones frente al resto de ciudades. ¿tenemos los españoles la costumbre de hacer demasiadas reuniones y no nos ha supuesto ninguna diferencia el hecho de que nos confinen en casa?

Figura 5

En la figura 5 vemos como en Madrid la duración de las reuniones efectivamente ha descendido (esto ocurre en todos los países, los que menos diferencia muestran son las ciudades de Estados Unidos, que en realidad tienen una gráfica bastante plana en todos los análisis, ¿Qué han hecho ellos durante el confinamiento? ¿O será que su confinamiento no ha sido tal y por tanto no son ciudades comparables?

Todos hemos sido testigos de las diferencias de las medidas restrictivas entre países especialmente cuando comparamos Estados unidos con Europa, pero lo que nos ha resultado chocante ha sido ver las diferencias entre Madrid y ciudades como Milán y Roma, siendo todas ellas pertenecientes a los países que más fuertemente han sido atacados por la pandemia y por tanto han sufrido el efecto de un confinamiento muy severo.

En resumen:

Con la pandemia COVID-19 que obliga a los empleados de todo el mundo a trabajar desde casa, la necesidad de comunicarse con eficacia nunca ha sido mayor. Sin embargo, la capacidad de los empleados para comunicarse ha cambiado drásticamente con la pérdida de una oficina centralizada y la interacción cara a cara que fomenta.

Para investigar este fenómeno, el estudio que hemos resumido aquí, detecta que los empleados cambiaron significativamente sus actividades de comunicación cuando trabajaban de forma remota. En las semanas inmediatamente posteriores al cierre, los empleados aumentaron el número de reuniones a las que asistieron y el número de correos electrónicos que enviaron. También se detectó aumento en el número de asistentes por reunión, en promedio, y el número de destinatarios por correo electrónico. Es decir, los empleados ampliaron tanto la frecuencia como el alcance de sus comunicaciones.

Los empleados también ajustaron sus horarios de trabajo, ampliando el intervalo de tiempo que trabajaron y enviando más correos electrónicos fuera de las horas de trabajo. Sin embargo, no todas las actividades de comunicación aumentaron. La duración media de las reuniones disminuyó hasta tal punto que disminuyó la cantidad colectiva de tiempo que los empleados dedicaban a las reuniones, a pesar de que el número total de reuniones y el número total de asistentes a esas reuniones aumentaron durante el mismo período.

Si en este estudio se hubiera tenido acceso a la información desagregada sobre las diferentes compañías y sectores que se estaban analizando se habría podido ver si realmente estos cambios de comportamiento se han cumplido por igual en todos o hay alguna diferencia. Otra cosa que vemos como carencia de este estudio es que no se ha podido realizar un análisis del contenido de los emails que se han enviado durante el confinamiento por tanto no se sabe si este aumento de volumen se debe exclusivamente a temas de trabajo o el hecho de no tener interacción física entre personas ha llevado consigo la búsqueda de otras formas de comunicación entre compañeros de trabajo.

¿Es o no es útil el análisis de datos para entender la realidad en la que nos movemos?

Esperamos que os haya gustado el resumen, si queréis consultar mas detalles la fuente es esta: 

Collaborating During Coronavirus: The Impact of COVID-19 on the Nature of Work.

Evan De Filippis, Stephen Michael Impink, Madison Singell, Jeffrey T. Polzer, and RaffaellaSadun

NBER Working Paper No. 27612 (http://www.nber.org/papers/w27612)

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